sábado, 7 de marzo de 2009

La mujer en cifras

Mañana es 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Sabemos que las mujores tienen peores condiciones de trabajo que los hombres, sabemos que sufren acoso y no hay igualdad de trato en las empresas. ¿Pero nos hacemos una idea de las cifras? A través del diario digital de expansión me he descargado un documento en pdf que se llama "La mujer en cifras" y que se puede descargar en este enlace. Cuenta a través de varios capítulos cual ha sido la evolución de la mujer desde 1983 a 2008. Puesto que es el día de la mujer trabajadora abordaré el tema de la sitación laboral.

Los datos que maneja el informe están extraidos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE. El problema que se presenta fue el pasado cambio metodológico al modificarse la definición de parado en 2001 y el cambio de la base poblacional en 2005. Hace que la comparación con los datos anteriores sea más difícil.

Lo más destacado del informe es la incorporación de la mujer a la vida laboral. En 1982, las mujeres formaban parte del 29,48% de la población activa. En 2007, el porcentaje de mujeres activas es del 42,53%. En tan solo dos años, de 2005 a 2007 se han incorporado más de 740.000 mujeres.

Si nos fijamos en el resto de países, es España junto a Holanda e Irlanda los que más han visto incrementarse la tasa de actividad femenina. En contraposición a países como Italia y Dinamarca que son los que menos han visto incrementarse su participación.

El informe muestra también como el paro se ha ido reduciendo casi ininterrumpidamente desde 1994. Cabe decir que que actualmente ha aumentado el paro en ambos sexos debido a la coyuntura económica pero no se ha producido por ningún cambio estructural. Si hacemos una diferenciación en cuanto sexos vemos dos gandes diferencias. La primera es el punto de partida, el paro femenino siempre ha sido muy superior al paro masculino. La segunda diferencia es que los cambios en los ciclos económicos afectan más a las mujeres. Se dice en este caso que el paro femenino es más volátil. Es más sensible al ciclo. Aún así vemos que las dos series convergen, es decir, cada vez se aproxima más el paro femenino al masculino. Las diferencias se hacen menores con el paso del tiempo.




Si bien estos datos nos hacían ver una mejora sustancial de la posición de la mujer respecto al hombre, no ocurre lo mismo cuando abordamos el tema de la discriminación salarial. Se entiende como discriminación la salarial, a las diferencias salariales que vienen explicadas tan solo por la variable "sexo". No se tienen en cuenta la formación, la edad, etc. Se observan grandes diferencias dependiendo de la comunidad autónoma. Las diferencias oscilan desde el 7% de comunidades como Extremadura a diferencias del 26% en comunidades como Cataluña, Castilla la Mancha y Aragón.

Esperemos que nuestra sociedad sea cada vez más justa e igualitaria. Que vivamos en un marco de respeto y se luche contra la discriminación de la mujer.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Una vista a través de los libros...

En la Facultad de Economía es frecuente ver como te inundan de contenidos púramente teóricos donde limitan tu capacidad de pensar. Todavía no me había topado con ninguna asignatura que te hiciera ver más allá, a pesar de que su nombre sea Teoría Microeconómica.

Leyendo el blog del profesor, vi que había un artículo que trataba exactamente el mismo tema desarrollado en la clase. Eso sí, más extenso y con ideas menos académicas por así decirlo. Remito a su blog el cual es picojano.blogspot.com.

El artículo trataba de dos modelos diferentes: el modelo de mercado, esto es, la competencia perfecta, y por otro lado, del monopolio. El modelo de mercado es a lo que se aproxima la economía actual. Aunque siempre hay restricciones. En este modelo el mercado fija el precio, o bien, la cantidad que demanda. El empresario en este caso no puede elegir el precio, ya que le viene dado por el mercado. Pues bien debe ser eficiente y estar pendiente de lo que pase a su alrededor pues un despiste puede provocar que el consumidor se vaya a la competencia. Esto no pasa en un monopolio.

El monopolista tiene lo que se llama poder de mercado. No tiene competencia y por ello fija los precios. Se puede permitir llevar una vida más tranquila, ser más ineficiente, al menos con cierto límite.
Un ejemplo muy bueno al respecto es cuando somos solteros. En el mundo de los solteros prima la supervivencia al más puro estilo animal. La competencia es dura y tienes que cuidarte. Si el resto de chicos se cuida más que tú ligará y te quedarás "sin cuota de mercado". Eres un empresario de competencia perfecta que no se puede permitir ser ineficiente. En cambio cuando tenemos pareja nos cuidamos menos. Somos en términos económicos más ineficientes. Tenemos pareja, control de mercado, por tanto, llevamos una vida más tranquila.

Llegados a este punto nos podemos plantear el porqué de trabajar. ¿Para llevar un tren de vida que cubra las necesidades que nos crea el propio mercado? Y llegamos aún más lejos, ¿qué nos hace más libres?. El empresario de competencia perfecta que actúa en un modelo teóricamente libre y eficiente no toma con libertad sus decisiones. El precio y la cantidad que producir le viene dada por el mercado. El consumidor quiere ser cada vez más rico para consumir más, es esclavo de sus propias necesidades.

La realidad es que en la situación que vivimos tenemos suficientes gastos fijos que no nos podemos permitir el lujo de trabajar menos, o en su defecto, ser más ineficientes en el trabajo. Según están las cosas, ser ineficientes podría ser excusa para las generaciones venideras para tomar unos valores de falta de constancia y motivación. Eso pasaría por reformar de raíz el sistema educativo también. Bien podemos hacer que nuestras necesidades sean menores pues como reza un dicho: "no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita".